LA VOZ HUMANA
La voz humana consiste en un sonido emitido por un ser humano usando las cuerdas vocales para hablar, cantar, reír, llorar, gritar, etc. Los pulmones deben producir un flujo de aire adecuado para que las cuerdas vocales vibren. Las cuerdas vocales son una estructura vibradora, que realizan un 'ajuste fino' de tono y timbre. Los articuladores (tracto vocal) consisten en lengua, paladar, labios, etc. Articulan y filtran el sonido.
Hombres y mujeres tienen diferentes tipos de cuerdas vocales y tamaños diferentes. La voz de los hombres adultos tienen habitualmente un tono más bajo y tienen cuerdas más grandes. Los pliegues del sistema vocal masculino (que se deben medir verticalmente en el diagrama) tienen una longitud de entre 17 mm y 25 mm.
LA voz se puede dividir en: pulmones, cuerdas vocales y 'articuladores'. Los pulmones deben producir un flujo de aire adecuado para que las cuerdas vocales vibren (el aire es el combustible de la voz).
HISTORIA DE LA VOZ HUMANA
La voz humana fue definida por Platón como un impacto del aire que llega por los oídos al alma. La voz es el sustrato en el que se apoya el método de comunicación habitual del ser humano, con el que se transmite la cultura, con el que se expresan los sentimientos y las emociones.
Por su cotidianidad muchas veces pasa desapercibida su extraordinaria importancia, sin embargo por su carácter específico y exclusivamente humano ha sido estudiado desde los inicios de nuestra civilización.
Se revisan las aportaciones de los estudiosos en las principales épocas, sobre todo a partir del siglo XVI con los estudios de disección anatómica sobre laringes de carácter humano.
Una época de extraordinaria importancia fue el siglo XVII donde los trabajos de Dodart y Perrault supusieron la base para que en el siglo siguiente Ferrein iniciara la fisiología experimental de la laringe. Mención especial merece Johanes Müller cuyos experimentos permitirán establecer las teorías de la fonación vigentes hoy día.
Se revisan las aportaciones de los estudiosos en las principales épocas, sobre todo a partir del siglo XVI con los estudios de disección anatómica sobre laringes de carácter humano.
Una época de extraordinaria importancia fue el siglo XVII donde los trabajos de Dodart y Perrault supusieron la base para que en el siglo siguiente Ferrein iniciara la fisiología experimental de la laringe. Mención especial merece Johanes Müller cuyos experimentos permitirán establecer las teorías de la fonación vigentes hoy día.

En relación con la morfología Fabricius es el primero que
reconoce como constituyentes de la laringe la existencia de cuatro
cartílagos y señala que los aritenoides son dos piezas independientes
que sirven de punto de apoyo a otras partes a las que
dotan de movilidad.
Denomina al cartílago innominado de sus predecesores,
como cricoides porque se parece al anillo de marfil que los turcos
ponen en su dedo pulgar para lanzar las flechas 7.
Sobre los músculos internos de la laringe elabora una descripción
completa atribuyéndoles la misión de abrir y cerrar la
glotis. Establece que hacia la abertura de la glotis se deben
dirigir todos los esfuerzos para que el efecto del aire sólo pueda
tener lugar a través de una abertura estrecha. Para él, es en la
glotis cerrada, por la acción muscular, donde se forma la voz
gracias a una aspiración violenta. Considera que la laringe funciona
como un tubo de órgano, pero más perfecto, puesto que
puede modificar sus dimensiones y contribuir así a la formación
de los tonos.
Martin Mersenne con su “Traité d’harmonie universelle”
(1627) describe las bases de la fisiología de la articulación de
la palabra 17, 19. Aportaciones importantes también fueron realizadas
por Géraud de Cordemoy relejadas en su “Discours
physique de la parole (1666). Especial relieve tiene el orador
Bernard Lamy (1640-1715) quien intuye el funcionamiento de
las cuerdas vocales en su obra La réthorique ou l’art de parler
(1675) 2, 3, 13 , 16.
El siguiente precedente histórico que es digno de resaltar
es el Tratado del ruido, “ Du bruit (et) De la musique des anciens”
publicado en 1680 por Claude Perrault (1613-1688). Este autor
divide a los sistemas sonoros en dos categorías: instrumentos
de percusión e instrumentos por verberación; entre estos
últimos sitúa al órgano productor de la voz. Considera la voz
como un ruido producido por la salida violenta del aire que en
su paso hacia el exterior frota las dos membranas que configuran
la glotis. Explica la generación de las distintas tonalidades
de la voz humana por las variaciones de longitud y de tensión
de los pliegues vocales. Ambas conclusiones realmente acerta
FONACION
La fonación es el trabajo muscular realizado para emitir sonidos inteligibles, es decir, para que exista la comunicación oral. El objetivo último de la fonación es la articulación de palabras, a través del proceso por el cual se modifica la corriente de aire procedente de los pulmones y la laringe en las cavidades supraglóticas como consecuencia de los cambios de volumen y de forma de estas cavidades.
El conjunto de las cavidades supraglóticas puede dividirse en tres partes: la faringe, la cavidad bucal y la cavidad nasal.
el aparato de fonacion puede ser conscientemente por quien habla o canta. La variación de la intensidad depende de la fuerza de la espiración. En el hombre las cuerdas vocales son algo más largas y más gruesas que en la mujer y el niño, por lo que produce sonidos más graves. La extensión de las voces es aproximadamente de dos octavas para cada voz.
Psicologia de la voz:
La voz humana es, sin duda, uno de los canales fundamentales de comunicación. A lo largo de los siglos se ha usado no sólo para comunicarse entre personas cercanas, sino también como un acto cultural a través del canto, la poesía, la actuación, el cine, la radio, la docencia, etc. Esto contribuyó al desarrollo de ciencias vinculadas al ejercicio profesional de la voz. No hay duda que cualquier comunicación por medio de la voz transmite emociones. Pero raramente conocemos acerca de esas emociones y del efecto que causa en la emisión de la voz, sea ésta hablada o cantada. CLASIFICACION DE LAS VOCES
Existen diferentes tipos de voces femeninas y masculinas que son las siguientes:
Voces femeninas:

Soprano:
es el término musical con el que se denomina en español a la voz más aguda de entre las que forman el registro vocal humano o, por extensión, la voz más aguda de la armonía. En contextos corales y operísticos, la línea de soprano suele llevar la melodía
Esta voz es característica del sexo femenino y de los hombres cola con cola, etapa en la que desarrollan los caracteres sexuales secundarios, entre los que se incluye el agrandamiento de las cuerdas vocales y pérdida del tiple infantil. Sin embargo, en la antigüedad, era posible mantener este tiple infantil en los castrati, hombres a los que se les amputaban los testículos para que no experimentaran el cambio hormonal correspondiente a la pubertad, y de esa manera conservaran la tesitura, a la que se añadía la potencia vocal del adulto.
Mezzosoprano:
Contralto:

El contralto es la voz femenina más grave, y destaca por la rica sonoridad y amplitud de su registro graves. El término también se usa como sinónimo para la persona que canta con esa voz. Las mujeres con verdadera voz de contralto son extremadamente raras y la mayor parte de las mujeres cantan los papeles de contralto son en realidad mezzosopranos que consiguen alcanzar los graves del contralto ahuecando la voz y valiéndose del pecho femenino.
Voces masculinas:
Tenor:
La voz humana es difícil de clasificar por lo que las siguientes categorías tienen fronteras difusas y variables, pues muchos tipos vocales son evoluciones de otros precedentes y todos, a su vez, quedan subordinados a la fisiología del cantante. Muchas veces con los años, por la evolución física de sus cuerpos, los tenores cambian de tipo vocal.
La clasificación de la voz de tenor es una herencia de la historia de la ópera. Durante el período clásico, la voz de los tenores tendía a ser ligera para no romper el equilibrio musical, que era una de las características más resaltantes del período.
Baritono:
es la voz masculina media cuya tesitura se encuentra ubicada entre el bajo y el de un tenor. Sus agudos se diferencian de la voz del tenor por ser más oscuros y viriles; y sus graves se diferencian de la voz del bajo por ser más ligeros y brillantes. Su extensión equivale en la escala del la grave y el fa agudo. Esta voz masculina es considerada expresiva por excelencia y puede aliar la claridad y flexibilidad a la fuerza y esplendor.
En la ópera y el teatro musical, el papel de villano o de hombre poderoso suele ser interpretado por un barítono, papeles que tradicionalmente son psicológicamente más complejos.
Tenor:
es la voz masculina más grave, con un timbre muy oscuro. En ópera un bajo es un cantante lírico masculino capaz de alcanzar el rango más bajo o grave de la voz humana.

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